El empleo de las aguas que nacen en Ontígola y bajan hacia el embalse era motivo de conflictos. En 1817 está documentada una reclamación para que los vecinos de dicha población no las interceptasen, llegando al fín a un acuerdo en 1839, según el cual podrían usarlas siempre que por el caz siguiese la mitad o más hacia el "Mar". Según otros datos, hacia 1910 se dice que la utilización sería de doce horas de día para Ontígola, y el resto al "Mar". Según el convenio, todos los años, en febrero, se haría un padrón de las tierras a regar en Ontígola.
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| Vista del Mar de Ontígola |
En años de pluviometría normal el caudal del embalse era suficiente, no así en los años de sequía, en los cuales se precisaba aplicar medidas especiales suprimiendo los usos suntuarios. Así pues, en mayo de 1820, ante la escased de agua para regar las alamedas y demás posesiones, se decide que el día