PRESENTACION DEL BLOG

"A orillas del caudaloso Tajo y a pocas leguas de la capital de España, existe un precioso pueblo que bendice y obsequia la naturaleza; un pintoresco pueblo rodeado de jardines, lleno de perfumes y animado por el canto de incontables pajarillos; un poético pueblo que se esconde bajo las frondosas ramas de los corpulentos álamos y gigantescos plátanos; este pueblo se llama Aranjuez"


2 abr 2011

PLAZA DE SAN ANTONIO (o de La Mariblanca)

"A la entrada del Sitio por el puente de barcas se dejó una espaciosa plaza que con el frontispicio de la capilla de San Antonio, y arcos de los lados, que se hiciéron el año de 1767 y unen con las galerías exteriores del cuarto de caballeros y casa de Oficios por un lado, y con las de la casa de los Infantes por el otro, forma una grandiosa perspectiva. 
Las galerías son de piedra blanca de Colmenar, de igual forma que las de Palacio y casa de Oficios, con terrados y barandillas encima; y si estuviese concluída la línea del oriente, donde hay señalada una manzana, y no se ha fabricado, sería mas hermosa y perfecta esta plaza: ella queda abierta por la parte del norte y del puente, que es la entrada, y se goza de la vista del jardín del Parterre de Palacio, de sus fuentes, y de los principios de los paseos o calles de la Reyna, del Príncipe e Infantas.
En el principio de esta plaza está el obelisco o fuente principal de mármoles; pero se ha de mudar al centro, y si se le da mejor forma servirá de mucho adorno."

Así es como nos describía Alvarez de Quindós en su libro "DESCRIPCION HISTORICA DEL REAL BOSQUE Y CASA DE ARANJUEZ" (Edit. Doce Calles) la plaza de San Antonio en el año 1804.


Antes de la configuración de la Plaza de San Antonio, tal y como hoy la conocemos, ya existía en su lugar otra denominada de la "Campana del Trabajo", por el edificio y su espadaña con tal instrumento que en ella se hallaba, y cuya imagen reproducen algunas vistas antíguas, como por ejemplo una conservada en el Museo del Prado fechada en 1630.
Sin embargo, el carácter de las dos Plazas era diferente, pues frente a la primera, más cortesana y festiva, la segunda iría convirtiéndose en la principal del Real Sitio, acogiendo las funciones para su administración y además las comerciales, para el abastecimiento de la ingente comitiva de cortesanos y criados que seguían las Jornadas Reales.

Pinturas posteriores  a la mencionada vuelven a ofrecer el aspecto de Aranjuez y de su Plaza Mayor antes de la construcción de la ciudad, destacando especialmente las de Michel-Ange Houasse y Juan Bautista del Mazo, como una de las vistas del primero desde el sureste, y datada entre 1719 y 1721, la cual muestra este espacio urbano y en él uno de los obeliscos que se construyeron en el siglo XVII, como respiraderos de la conducción de plomo que traía las aguas desde el Mar de Ontígola a las fuentes del Jardín de la Isla.
La primitiva Plaza principal no era un espacio proyectado arquitectónicamente, sino resultado de las necesidades de una población itinerante, sobre la que pesaba la reiterada prohibición de Felipe II para su emplazamiento permanente, excepto para los criados y dependientes vinculados al Heredamiento, lo cual explica su aspecto y el carácter provisional de la mayor parte de sus límites.



Había surgido apoyada en una de las fachadas laterales de la Casa de Oficios, la de levante, y muy próxima al Palacio, además de a uno de los accesos desde Madrid, el del Puente de Barcas sobre el río Tajo, que acabaría convirtiéndose en el más frecuente y obligado, a partir de mediados del siglo XVIII, para los no pertenecientes al círculo real. Este singular emplazamiento de la futura Plaza de San Antonio facilitaría la paulatina apariciónen sus inmediaciones de puestos y barracas, autorizadas por los gobernadores del Sítio y dedicadas a la actividad comercial, y el mantenimiento de las edificaciones preexistentes, cuando pertenecía a la Orden de Santiago, o construcción de otras nuevas, destinadas todas a funciones administrativas o auxiliares.


La falta de orden compositivo, urbano y arquitectónico de este conjunto y la eventualidad de sus construcciones provocarían una visión nada agradable, especialmente desde el Palacio y habitaciones reales, orientadas a levante, que explican que desde el primer cuarto del siglo XVIII se fuera extendiendo la opinión en la Corte de la necesidad de dignificar los alrededores del Palacio y el desarrollo de una ciudad cortesana, coherentemente planificada, tal y como hoy conocemos Aranjuez.

13 mar 2011

FUENTE DE NARCISO


Se encuentra situada  en el Jardín del Principe, a un lado de la calle llamada del Rey.
Alvarez de Quindós nos dice en su obra "Descripción Histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez" (Edit. DOCE CALLES):

   "Contiene en medio de un gran pilón de sesenta piés de diámetro un terrazo alto, y en él la figura de Narciso sentado en una peña, y en acción de enamorarse de su retrato mirándose en las aguas; al pié tiene el carcax, flechas y arco de cazador, y un geniecillo le ofrece la flor de su nombre. En el círculo mayor de dicho terrazo hay cuatro muchachos abrazados con perros de caza, cuatro gansos, y cuatro matas de la flor del narciso alternando; todas figuras muy perfectas vaciadas en plomo y doradas con bronce. Otras cuatro cabezas de muchachos o genios salen más inmediatas a la principal. Los caños o surtidores que arrojan agua por cada una de dichas figuras y por los piés del narciso son diecisiete y forman ocho diferentes juguetes o formas con el agua muy vistosos manejados por tres llaves distintas.
los caños que despiden las cabezas de los genios apretándolos o dándoles toda el agua, la arrojan fuera del receptáculo a bastante distancia, y mojan muy bién a los circunstantes, que están mas admirados que el mismo Narciso en ver correr las aguas."





28 feb 2011

CHINESCOS (II)

 
El Estanque Chinescos está situado en el Jardín del Príncipe del Real Sitio de Aranjuez creado por Carlos IV, quién lo inició siento todavía Príncipe de Asturias y lo concluyó siendo Rey, entre 1789 y 1808. Las obras se encargaron a su arquitecto mayor Juan de Villanueva y al jardinero Pablo Boutelou. Es un Jardín que sigue la moda inglesa y francesa de finales del siglo XVIII. Tras inaugurar el Jardín del Príncipe en 1784 deciden crear un estanque al estilo de los jardines ingleses.
El estanque está coronado por dos cenadores:
- Uno construido por Villanueva, templete monóptero de orden jónico con diez columnas de mármol verde de Italia, de fuste negro y basas y capiteles blancos. En su cúpula emplomada habría un dragón revestido de oro y sobre los pedestales, de piedra de Consuegra y Toledo, se colocaron estatuas egipcias hacia 1805 que desgraciadamente desaparecieron, tanto dragón como estatuas egipcias ,con la invasión francesa.
- El otro cenador chinesco es copia del original que construiría Villanueva, tan sólo conservado en una imagen de la colgadura bordada de la Casa del Labrador. El actual copiando el anterior es de Isidro González Velázquez ya del reinado de Fernando VII, con la misma planta pero de diferente alzado.

Cándido Lopez y Malta nos lo describe en su obra "HISTORIA DESCRIPTIVA DE ARANJUEZ" (1868) Edit. Doce Calles :

Foto: http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/
"Al principio de la calle de las Islas, y a su derecha, hay un delicioso sitio donde millares de flores de todos los países y de todas las especies rivalizan unas con otras en el mágico color y en el delicado perfume que dejan escapar. En medio de ellas,cercado de una flexible baranda de caña, formando grecas, hay un estanque irregular imitando a un lago en el que se ven tres isletas.
Se da paso a la primera por un estrecho y corto puente de piedra, de mármol los costados, encontrando una elegante y costosa rotonda que figura un templete griego. Diez columnas jónicas de mármol verde-oscuro y yetas blancas, con capiteles y basas de mármol blanco, arquitraves de piedra de San Pablo de los montes de Toledo, sostienen una airosa cúpula pintada con gusto en su interior. Sobre otros pedestales que tienen los intercolumnios había colocadas ocho estátuas de mármol negro, representando ídolos egipcios, las que adornaron un gabinete de la reina Cristina de Suecia.

La segunda, con entrada por un puente de madera, representa un bellísimo pabellón chinesco. Su figura es ochavada, de dos cuerpos con cuatro puertas e igual número de ventanas en sus paramentos, concluyendo en un fantástico chapitel sobre el cual se eleva una aguja que atraviesa una gran esfera. Todoél es de madera con base de mármol; sus paredes están construídas con grecas caladas caprichosamente trabajadas, siendo su piso de bien combinados mármoles como el velador que hay en el centro. Un ancho espacio circunda el cenador cercado de antepecho bajo con variedad de macetas, desde el que se contempla en toda su belleza el lago, en cuyas aguas se repiten como en un espejo sus islas y sus orillas.

La última isleta está formada de peñascos conteniendo sobre el mas elevado un mausoleo de granito egipcio y una fresca gruta coronada por un llorón y un árbol de amor, ceñida además de jazmines y rosales de Alejandría. Entre ellos aparecen porción de siempre-vivas, dejando apenas sítio a un colosal ababués que elevándose entre los demás árboles que le rodean, cimbrea orgulloso sobre el sepulcro y cubre con su airosa copa el terreno de tan poética mansión.
Foto: http://www.aranjuezhistoriagrafica.com/

La variedad de peces que el estanque contiene y una bonita falúa chinesca en figura de dragón de dos cabezas que antes surcaba sus aguas, hacían de este sítio lo más pintoresco que ha podido crear la imaginación del hombre.
Hoy se nota la falta de las estátuas en la rotonda que dicen fueron destruídas por los franceses, y la falúa que no habiéndola repuesto tambien ha desaparecido. No creemos lo primero, porque a ser cierto probable parece que hubieran sufrido algo las columnas del templete el que se conserva perfectamente; han debido trasladarlas a otro punto muchos años há pública o misteriosamente por cuanto ninguno de los empleados antíguos las ha conocido.

Sufrió algún deterioro todo ello por el abandono durante la guerra de la Independencia, especialmente el pabellón chinesco que fué restaurado en 1844, suprimiendo alguno de sus antíguos adornos, entre ellos, unos trozos de grecas que pendían de las cornisas con infinidad de campanillas de metal, que hacían muy buén efecto al mecerse a impulso de la brisa. En los 24 años transcurridos ha perdido bastante esta obra de madera, la que clama por otra nueva recomposición."
Respecto a las esculturas desaparecidas del templete griego, Fe Hernández nos explica que "estas preciosas esculturas habían sido halladas  a mediados del siglo XVII  en una villa que había pertenecido al emperador romano Adriano, en Tívoli. Después de desenterrarlas pasaron a un coleccionista italiano llamado Camillo Massimi, quien las restauró y las puso a la venta. El Marqués de Carpio compró, en 1677,  nueve de las diez figuras que representaban figuras de pie, junto a varias de diferente forma,  que Massimi tenía a la venta. A la muerte del Marqués las esculturas pasaron a la Casa de Alba, a cuyo titular se las compraron los reyes de España, Felipe V e Isabel de Farnesio, en 1728. Además de esta colección, los reyes habían comprado, cuatro años antes, la colección que había pertenecido a Cristina de Suecia,  y que incluía la estatua que había quedado en Italia,  que había sido comprada por esta reina. Los Reyes pudieron poner en la Galería del Palacio de San Ildefonso las diez figuras juntas en 1728.
Estas piezas eran unas soberbias obras en mármol gris oscuro de unos 1,70 metros de altura. Estuvieron en laGranja hasta 1789, cuando Carlos IV decide el  envío de ocho de ellas  hacia Aranjuez, junto con otras muchas piezas, con destino al nuevo Jardín del Príncipe. Entre las piezas que llegaron figuraban: el Apolo que durante 200 años formó una fuente principalísima y ahora mantiene una copia; dos estatuas antiguas que se colocaron entre los grupos de columnas de piedra berroqueña en la Puerta principal, y que representaban a Pomona y Minerva; el Neptuno Río de los Pabellones; el famoso Puteal de la Moncloa, que estuvo aquí hasta 1814; catorce bustos de emperadores, y una escultura de dos niños disputando una palma, que representa la lucha del Amor profano y el Amor divino. Las ocho piezas fueron a adornar el recién creado templete griego de los Chinescos; pero desaparecieron durante la invasión francesa. No se sabe si fueron destruidos o robados, pero lo cierto es que se ignora su  paradero. Quindós es la última persona que los describe, ya que Manuel Aleas, en 1824, dice que fueron derribadas por los franceses. También Nard achaca a la francesada la desaparición.

Después de la desaparición de estas piezas, vinieron los jarrones.

Para hacernos una idea de cómo eran podemos ver las piezas semejantes que permanecen en el Museo del Prado (quedan dos figuras de pie), y los dibujos del cuaderno Ajello, especie de inventario con sus respectivos dibujos que el abate Ajello hizo cuando las piezas estaban en La Granja.

Aquí os muestro una de las figuras que adornaron el templete de Aranjuez:

Sería idóneo que se intentase reinstalar copias lo mas fieles posible de las estatuas originales que inicialmente Villanueva puso en el templete griego, lo cual realzaría aun mas la belleza de dicho templete y del estanque en general.

(Gracias a Fe Hernández por su colaboración en este artículo)