PRESENTACION DEL BLOG

"A orillas del caudaloso Tajo y a pocas leguas de la capital de España, existe un precioso pueblo que bendice y obsequia la naturaleza; un pintoresco pueblo rodeado de jardines, lleno de perfumes y animado por el canto de incontables pajarillos; un poético pueblo que se esconde bajo las frondosas ramas de los corpulentos álamos y gigantescos plátanos; este pueblo se llama Aranjuez"


5 ago. 2010

LA CASA DE VACAS


Construcción que estaba situada junto a la Glorieta de las Doce Calles, entre la calle Chillones y la carretera de Andalucía.
Dado los buenos pastos que existían en los alrededores de Aranjuez, muy propicios para la cria de ganado vacuno, se pensó en aprovechar este ganado para el aprovisionamiento de leche y derivados para la Casa Real.
Fue así como en el año 1562, según nos relata Alvarez de Quindós, “se dio permiso a Erasmo de Lovayna, flamenco y primer casero de la Casa Real de Aceca, para poder tener dos vacas con sus crías al pié en aquellos bosques, obligándole a dar para S.M. la libra de manteca que había de fabricar su mujer a dos reales.” Este matrimonio, al cabo de un tiempo, volvió a su pais de origen, por lo que se encomendó la misma tarea a Francisca Bernal, mujer de Jacques Mebin, de la misma nacionalidad, aumentándose el ganado a seis vacas. En 1576 ya había un toro y doce vacas de leche, cuyos terneros se criaban para el rey.
Restos de los cimientos

Según nos continúa relatando Alvarez de Quindós, fue por éste tiempo cuando se construyó en la Dehesa de las Pueblas la “casa de las vacas”, asignándo para pasto del ganado el Sotillo de Don Gonzalo, hoy Jardín del Príncipe. Por ésta razón le llamaban al lugar el Sotillo de la Mantequera.
En el año 1576 se reedificó la casa, pues el ganado iba aumentando en número, pero fué Carlos III, en 1763, quién propició un gran auge de ésta casa al traer de Lombardía a Don Esteban Bechio, quién dirigió y estableció praderas artificiales para el pasto de las vacas. También se trajeron varias vacas suizas que daban mejor calidad de leche, siendo además más mansas.
La casa fue ampliada para dar cobijo a un mayor número de vacas, construyéndose además un pajar para guardar la hierba para el invierno, una oficina, habitaciones para los dependientes y hasta un oratorio para mayor comodidad de éstos. En el patio principal se hizo un gabinete para cuando los reyes iban a pasar el día.
Foto aérea de 1956

Con el aumento del número de vacas, aumentó también la variedad de productos elaborados con la rica leche que producían. Eran de destacar el requesón, la manteca, quesos con nata y sin ella a la parmesana, estraquines, mascarpines,etc. Estos productos eran servidos a SS.MM., ministros, jefes de palacio y embajadores, siendo vendido el sobrante a  particulares.
En los tiempos en que aún no se permitía establecer residencia en el Sitio, ésta casa sirvió también para dar posada a los nobles que se desplazaban con los reyes durante las jornadas.
Desde 1778, y por muchos años, se elaboró seda en ésta casa.
Grabado del archivo de P.N.
En el año 1917 sufrió un gran incendio.
En sus últimos años de existencia,la instalación sirvió como almacén de trastos y maquinaria vieja.
El edificio se derribó a finales de los sesenta y los escombros se utilizaron como material para nivelar el terreno entre la calle de San Antonio y la calle del Gobernador, justo antes de levantar las actuales casas del Patrimonio, en el lugar en el que estaban ubicadas la Real Caballeriza y Real Ballestería, conocidas en el pueblo como: "La Regalada".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesantísimo post, me ha gustado mucho conocer esta historia, qué curiosa información, gracias, Losso