PRESENTACION DEL BLOG

"A orillas del caudaloso Tajo y a pocas leguas de la capital de España, existe un precioso pueblo que bendice y obsequia la naturaleza; un pintoresco pueblo rodeado de jardines, lleno de perfumes y animado por el canto de incontables pajarillos; un poético pueblo que se esconde bajo las frondosas ramas de los corpulentos álamos y gigantescos plátanos; este pueblo se llama Aranjuez"


5 ago. 2010

LA CASA DEL BARCO Y EL CERRILLO

La Casa del Barco estaba situada sobre los terrenos que hoy ocupan el Ambulatorio, el Hogar del Pensionista y el edificio de la Telefónica, entre las calles Foso, Abastos, Cuarteles y Montesinos. Poco se sabe sobre la fecha de construcción del edificio y quién lo construyó.
Según nos relata Magnolia en Aranjuez.ws
“La Casa del Barco, junto con la casa Grande, eran los edificios mas emblemáticos del Cerrillo. Esta zona pasaba por ser “lo peorcito de Aranjuez”, fama inmerecida, ya que lo “peorcito” nunca se trató de delincuentes natos, pues sus vecinos eran jornaleros temporeros en su gran mayoría, que vivían con las penurias de la época.
Eso sí, dado que el nivel de incultura y analfabetismo era muy grande, junto con las penurias de la época y la alta concentración de personas que en esos edificios vivían, la convivencia se hacía realmente problemática. De ahí que las riñas y demás estuviesen a la orden del día, y por extensión su mala fama.
Antes de la guerra la zona no tenía ningún tipo de iluminación, llegándose incluso a nombrar su propio “Alcalde” por parte de los vecinos. Ni que decir tiene, que dicho “Alcalde” era una figura que únicamente servía para imponer paz en los tumultos comentados anteriormente.”
Foto cedida por Juanín

La zona del Cerrillo no disponía de agua “corriente” para sus habitantes, por lo que solían utilizar el agua sobrante de la huerta del convento de San Pascual que bajaba por la antígua calle de Los Muertos. Fué en 1898 cuando se instaló una fuente en la plaza del Cerrillo.
Antíguamente, en Aranjuez, cuando se quería insultar gravemente a una mujer, se la solía llamar “cerrillera”, pues se decía que las mujeres del Cerrilo solían llevar una vida airada y pecaminosa. Del mismo modo, a los hombres se les solía insultar llamándolos “carbonilleros”, en alusión a algunos habitantes del Cerrillo que se ganaban la vida con ese oficio. Así mismo, entre los chicos, cuando se quería apartar a uno del grupo, se solía decir…¡no te juntes con ese, que es un “cerrillero”!
Del mismo modo, a los padres de los chicos que vivían en la zona baja, o más pudiente del pueblo, no les gustaba que sus hijos se acercaran a la zona de la Casa del Barco. Frecuentemente se organizaban bandas de chavales de una y otra zona que "medían sus fuerzas" organizando las mencionadas "dreas". Estas no eran otra cosa que "batallas" a pedradas, en teoría con cantos pequeños, pero que en ocasiones se rompían las reglas y valía de todo. Por ello no era raro que de vez en cuando apareciéra algún mozalbete escalabrado de una buena pedrada. Por este motivo, y en gran medida también para preservar a sus hijos de “malas compañías”, los padres de las otras zonas del pueblo tenían prohibido a sus hijos traspasar la “frontera” de la calle del Rey hacia el Cerrillo.

Este singular edificio fue derruído en la década de los 60 para dar paso a la construcción del actual Ambulatorio y el edifício de la Telefónica. Gran parte de sus habitantes fueron realojados en los nuevos pisos de “Los Enanos” entre la calle Moreras y Olmos.
En 1971 se proyectó construir la nueva Biblioteca Municipal en el solar existente entre los dos edificios mencionados anteriormente, aunque finalmente se desechó la idea, pasándo mas adelante a ocupar dicho solar el actual Hogar del Pensionista.

1 comentario:

julia dijo...

Me gusta, si señor un notable para ti amigo Mingo